Las fuentes consultadas delinean una distinción fundamental entre la "voluntad" del hombre común y lo que denominan **Verdadera Voluntad**, posicionando a esta última como un **signo de un muy alto grado del Ser**. En este contexto, la **unidad** y la **consciencia** emergen como pilares indispensables para la manifestación de una voluntad auténtica y libre. La Voluntad del Hombre Ordinario: Mecanicidad y Fragmentación El sistema describe al hombre promedio (tipos No. 1, No. 2 y No. 3) como una **máquina** o un **autómata**, impulsado por fuerzas externas y accidentalidades. En este estado, la "voluntad" del hombre no es más que una **resultante de sus deseos**, un mero reflejo de atracciones o rechazos, a menudo motivado por el miedo o la expectativa de beneficio material. Esta "voluntad" mecánica carece de valor real y se considera desprovista de iniciativa propia. La ilusión de que el hombre puede "hacer" algo por sí mismo es la "máxima ilusión". En realidad, todo le "sucede": sus acciones, palabras, pensamientos y sentimientos ocurren en él como resultado de influencias exteriores. Esto se debe a varias características del psiquismo humano contemporáneo: • **Pluralidad de "Yoes"**: El hombre no es uno solo, sino una multiplicidad de "centenares de yoes", cada uno con sus propios deseos y "voluntades" a menudo contradictorias. Esta fragmentación impide una dirección unificada. • **Pérdida de Iniciativa y Razón Objetiva**: Han perdido la necesidad de manifestar su propia iniciativa y su "pensar lógico" se ha deteriorado gravemente. Lo que llaman "Razón consciente" en los seres contemporáneos es, en realidad, una "Razón del conocer", que es temporal y necesita ser refrescada, a diferencia de la "Razón del comprender" que se funde con la esencia del ser. • **Sugestibilidad y Falta de Sinceridad**: Una propiedad fijada en su psiquismo es la "sugestibilidad", que hace que su funcionamiento se altere y solo puedan manifestarse bajo la constante influencia de formaciones similares, actuando sin la participación de su consciente o incluso sin deseo propio. Además, han perdido la capacidad de ser sinceros consigo mismos y de criticar imparcialmente sus propias partes espiritualizadas. • **El Sueño**: El hombre vive en un estado de "sueño", y la creencia de que es consciente es una ilusión que le impide trabajar para lograr ese estado legítimo. La Verdadera Voluntad: Un Producto de la Unidad y la Consciencia La **Verdadera Voluntad** no es una cualidad innata, sino el resultado de un desarrollo intencional. Se describe como "una cierta combinación obtenida de los resultados de ciertas propiedades especialmente elaboradas en ellos mismos por los que pueden hacer". Solo quienes poseen un **alto grado del Ser** son capaces de "hacer". Las fuentes establecen una conexión directa e indisoluble: **"Consciencia significa voluntad, y voluntad significa libertad"**. Para que la voluntad sea "libre", debe nacer de la consciencia y ser gobernada por una individualidad o un "Yo" único y permanente, lo que la hace independiente del accidente y no puede ser alterada ni dirigida desde fuera. La Unidad como Fundamento de la Voluntad Para desarrollar una voluntad independiente y genuina, es imperativo **"volverse uno solo y consciente"**. La multiplicidad de "yoes" del hombre ordinario, con sus deseos contradictorios, es el principal obstáculo para una voluntad unificada. El objetivo es **conectar estos "yoes" y ayudarlos a convertirse en un solo "yo" interesado en el trabajo**. Esto implica la creación de un **centro permanente de gravedad** en uno mismo, también referido como "crear la luna en uno mismo". La unidad no es simplemente la ausencia de conflicto interno, sino el **resultado de la lucha contra ese conflicto**. Cuando uno empieza a trabajar, el conflicto aumenta, pero la insistencia en llevar a cabo una decisión a pesar de la resistencia interna produce esta unificación. La Consciencia como Origen de la Voluntad La **consciencia** es el motor y la sustancia de la verdadera voluntad. Los seres humanos no poseen una consciencia constante; solo experimentan "raros vislumbres". El camino principal para el desarrollo de la consciencia es el **recuerdo de sí**. Este "recuerdo de sí" no es una función, sino un **esfuerzo consciente para crear un estado de consciencia**. Es el "único modo para alcanzar todo el resto, porque es lo primero que nos falta". Al volverse consciente, uno se conecta con los centros superiores, y "todo el cuadro cambia". La "consciencia objetiva eseral" existe en el subconsciente del hombre, y es necesario que las acciones de estos datos participen en el funcionamiento de la consciencia ordinaria de vigilia para que un ser sea un "auténtico hijo de nuestro CREADOR Y PADRE COMÚN". El Camino hacia la Voluntad Consciente y Unificada La adquisición de la verdadera voluntad es un proceso arduo que requiere un **trabajo consciente y prolongado**. • **Reconocimiento del Estado Actual**: El primer paso es comprender la propia mecanicidad y el estado de "sueño". • **Esfuerzo Consciente**: La voluntad no puede crecer sin esfuerzo, especialmente sin "superesfuerzos", que implican ir "contra la vida ordinaria" y las tendencias mecánicas. Estos esfuerzos deben ser intencionales y no accidentales. • **Lucha Interior**: Es fundamental oponerse a los hábitos, luchar contra la **falsa personalidad** y las emociones negativas, así como con la identificación. La "fricción" resultante de la lucha entre el "sí" y el "no" genera la energía necesaria para el cambio. • **Renuncia a la "Voluntad" Mecánica**: El hombre debe "renunciar a la propia voluntad", lo que significa ir contra sus deseos mecánicos y obstinación que están en contra del trabajo. • **Claridad de Objetivo**: Tener un objetivo claro y no remoto es crucial, ya que el objetivo actúa como el "factor controlador". El objetivo último es la libertad y la consciencia. • **El Rol de la Escuela y la Disciplina**: Sin el sistema y la ayuda de una escuela, el desarrollo de la voluntad es "imposible". La disciplina de la escuela, que incluye "renunciar a las propias decisiones" en relación con el trabajo, es esencial. El trabajo en "tres líneas" (sobre uno mismo, con otros y para la escuela) es necesario para salvaguardar la dirección del desarrollo. En conclusión, la voluntad genuina es una manifestación de un ser unificado y consciente. El hombre ordinario carece de esta voluntad debido a su naturaleza fragmentada y su estado de sueño. El camino para adquirirla implica un proceso riguroso de auto-observación, lucha contra las tendencias mecánicas, y la unificación interna, todo ello guiado por un entendimiento claro y el apoyo de una enseñanza estructurada, como el sistema del Cuarto Camino. La interdependencia entre la unidad, la consciencia y la voluntad es tal que ninguna puede desarrollarse plenamente sin las otras.