Las fuentes explican que las **"octavas interiores"** son un concepto fundamental dentro de la **Ley de los Siete (Sagrado Heptaparaparshinoj)**, y que ambas leyes cósmicas son esenciales para comprender la verdadera naturaleza de la **Música y el Arte**, distinguiéndolos del arte y la música subjetivos contemporáneos. Las Octavas Interiores y la Ley de los Siete La Ley de los Siete, o Ley de Octava, es una ley cósmica fundamental que establece que **ningún proceso en el universo se desarrolla de manera continua y uniforme**. Las vibraciones aumentan o disminuyen con aceleraciones y retardaciones periódicas. Dentro de cada octava (un período en el que la frecuencia de las vibraciones se duplica), hay **dos puntos o "intervalos" donde las vibraciones disminuyen o se desvían de su dirección original si no se aplica un "choque adicional" externo**. Esta ley explica por qué no existen líneas rectas en la naturaleza y por qué los resultados a menudo difieren de las intenciones iniciales. El concepto de **"octavas interiores"** se refiere a la propiedad de las vibraciones de dividirse en otras vibraciones dentro de sí mismas. Esto significa que **cada nota de una octava puede ser, a su vez, una octava entera en otro plano o nivel de substancia**. Este proceso se repite, aunque no infinitamente, ya que hay un límite en el desarrollo de las octavas interiores. Las vibraciones interiores ocurren simultáneamente en "medios" de diferentes densidades, interpenetrando, reflejando y modificándose unas a otras. Por ejemplo, una nota de la octava de vibraciones de una substancia más grosera (Mundo 48) contiene una octava entera de vibraciones de una substancia más fina (Mundo 24), y así sucesivamente hasta el Mundo 1. El estudio de las octavas interiores y su relación con las exteriores es una parte crucial del estudio del mundo y del hombre. Música y las Octavas Interiores La **escala musical de siete tonos es una fórmula de ley cósmica** que fue aplicada a la música por antiguas escuelas. Los semitonos faltantes en la escala mayor (entre _mi_-_fa_ y _si_-_do_) representan los puntos donde las vibraciones cósmicas se retardan o desvían por sí mismas, demostrando que esta escala es una **"imagen o fórmula de una ley cósmica"**. La **música objetiva** se basa en las octavas interiores y puede producir resultados precisos tanto psicológicos como físicos. Los antiguos sabios babilonios, conocedores de las leyes de las vibraciones, desarrollaron una música que actuaba sobre los tres cerebros (pensante, emotivo y motor) simultáneamente, suscitando impulsos de alegría, pesar y religiosidad, a través de la propiedad de "Vibroeconitanko" (resonancia) del oído. Utilizaban "inexactitudes voluntarias" en la secuencia de los sonidos para **plasmar y transmitir conocimientos**. Se menciona que los antiguos chinos enseñaban una octava de siete "nódulos" o "sonidos centro de gravedad," mientras que los griegos hablaban de cinco "nódulos". Esta diferencia se explica por el hecho de que la división china proviene de un conocimiento profundo de la Ley de Heptaparaparshinokh, mientras que la división griega se basó en los "nódulos de voz" de los cantantes griegos, los cuales estaban limitados por circunstancias internas y externas. La ignorancia de estas causas llevó a malentendidos en la ciencia musical contemporánea. En contraste, la **música subjetiva u ordinaria**, prevalente en la actualidad, no se basa en estas leyes cósmicas. Los libros modernos sobre música no explican su verdadera esencia ni cómo se constituyeron sus leyes, sino que se centran en anécdotas o detalles técnicos. Gurdjieff, en su Instituto, desarrolló métodos para el estudio del ritmo y la plástica, incorporando danzas de derviches, sufíes y melodías asiáticas, presentando en Europa por primera vez estas expresiones que causaron una gran impresión. Arte y las Octavas Interiores El **arte objetivo**, al igual que la música objetiva, es matemático y puede calcularse para producir una impresión consistente en personas de un mismo nivel. Requiere "relámpagos de conciencia objetiva" y un gran dominio de sí. Este tipo de arte no es simplemente un lenguaje, sino algo mucho más grande. En la antigua Babilonia, los sabios buscaban transmitir conocimientos valiosos a través de diversas "Afalkalnas" (obras humanas) y "Soldjinohas" (prácticas y ceremonias). Insertaban **"inexactitudes voluntarias"** en sus obras, siguiendo la Ley de los Siete, para depositar el verdadero saber. • **Pintura:** Los pintores de Babilonia buscaban la verdad a través de las tonalidades entre el blanco y el negro, utilizando hasta 1500 matices de gris. Disponían las tonalidades no en la secuencia natural de la Ley de los Siete, sino de "otra manera" para introducir información y saber. La "pintura europea" contemporánea, sin embargo, ha provocado que este conocimiento se "evapore". • **Danza:** Las danzas religiosas y populares eran diseñadas según la Ley de los Siete. Cada postura o movimiento se componía de siete tensiones recíprocas en siete partes del cuerpo, cada una con siete líneas de movimiento y siete puntos de concentración dinámica. Estas divisiones se repetían a escalas cada vez menores hasta las partículas más ínfimas. En estas danzas, se introducían "inexactitudes voluntarias" conforme a las leyes para plasmar y transmitir información y conocimientos. • **Escultura:** Los escultores babilonios aplicaban la Ley de los Siete, sabiendo que la dimensión de cualquier parte de un ser se deriva de otras siete partes secundarias, y estas a su vez de siete terciarias, y así sucesivamente. La información se plasmaba en "inexactitudes" siguiendo la "ley de las proporciones". En contraste, el **arte subjetivo o contemporáneo** es el resultado de la pérdida de la necesidad de la propia iniciativa y se mantiene por impulsos accidentales externos o por el órgano Kundabuffer. Este tipo de arte, según las fuentes, no puede aportar nada que corresponda a la elevada meta de los sabios babilonios. Los "artistas" contemporáneos, al no comprender las leyes cósmicas, se consideran "ceros" o "nulidades" que solo buscan "pavonearse" o generar asombro en los demás. Su arte, con sus manifestaciones absurdas, ha contribuido a la destrucción de la "necesidad de percepciones reales" y de la posibilidad de adquirir un "ser individual consciente". En síntesis, las "octavas interiores" y la "Ley de los Siete" representan un principio cósmico fundamental que subyace a la creación y el desarrollo de todo en el universo, y su aplicación consciente es lo que distingue el arte y la música "objetivos" (capaces de transmitir verdades y producir efectos predecibles) del arte y la música "subjetivos" (meras expresiones de la mecanicidad humana actual).